LA MARCHA DE LOS PECHOS DESNUDOS – Cristián Labbé Galilea

Hoy por hoy, es natural pensar que ya nada nos puede sorprender. Son tantas las cosas que a diario suceden en la sociedad política, que nuestra capacidad de asombro pareciera estar  agotada. Sin embargo la cuestión no es tan simple, siempre sucede algo nuevo que nos pilla de sorpresa -positiva o negativamente-; esta semana “el Oscar” se lo llevaron las estudiantes.

Un grupo de no pocas mujeres –porque no digamos que eran niñitas- marcharon a talle descubierto para demandar una educación no sexista, y para denunciar los reiterados acosos de la que son objeto las féminas en nuestro país.

Hasta ese momento pensaba que la oposición, con su “estrategia del miguelito” (peligroso artilugio de cuatro puntas fabricados para detener el avance adversario) y con querer oponerse a todo, o el frio encuentro del Papa con los obispos chilenos, estaban punteando la agenda pública. ¡Craso error!, nada pudo contra los disturbios ocasionados por las autodenominadas estudiantes.

Imposible no hacer una relación entre las grotescas “intervenciones” que caracterizaron la marcha, con el famoso cuadro pintado por Eugène Delacroix (1830) que, en una hermosa alegoría, representa “La Libertad guiando al pueblo”.

En el lienzo de Delacroix -icono universal de la lucha por la libertad- se representa, de una manera sensual y bella, a una figura femenina con el torso desnudo y el rostro descubierto, sosteniendo en su mano la bandera tricolor, imagen que el tiempo ha transformado, dado su doble carácter de silueta viviente y de símbolo de la libertad, en la famosa “Marianne”, personificación y símbolo de la República Francesa.

¡Que distintos los dos mensajes… uno que da la cara y el otro que esconde su rostro y la mirada detrás de un capuchón!

¿Estas jóvenes que desenfrenadamente descubrieron impúdicamente sus pechos y ocultaron temerosamente sus rostros no sabrán que las dificultades debemos afrontarlas dando la cara, como símbolo de responsabilidad y de valor?

Aclaro que mi objeción está en la forma y no en el fondo… El tema del acoso y de la educación sexista es de suyo importante, pero eso no amerita que, por llamar la atención y generar un hecho comunicacional, se sobrepasen los límites de lo estético, lo púdico, lo decoroso, en última instancia de lo bello, valores a los que siempre ha estado asociada la femineidad.

Si se quiere llamar la atención con un tema tan importante, ¿por qué empañarlo mostrando los pechos y ocultando el rostro? ¿No es eso una contradicción? ¡Claro que sí!

Me resisto a pensar que “la marcha de los pechos desnudos y los rostros tapados” represente a la mujer chilena… a quien todos y cada uno de nosotros la hemos visto actuar a rostro descubierto hasta en los más difíciles momentos.

Termino estas líneas tarareando libremente una vieja zarzuela: /no puede ser/ porque la vi rezar/ porque la vi querer/ porque la vi llorar/ porque la vi reír/ las buenas mujeres no actúan así/.